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El Certificado de Eficiencia Energética ya influye en el valor de la vivienda

Durante años, el Certificado de Eficiencia Energética (CEE) fue visto como un simple requisito administrativo para vender o alquilar una vivienda. Sin embargo, su papel está cambiando: compradores, entidades financieras y tasadores empiezan a considerarlo un factor relevante en la valoración de los inmuebles. Según un estudio de Valmesa Sociedad de Tasaciones, las mejoras en eficiencia energética pueden incrementar el valor de una vivienda entre un 5% y un 9% en determinados casos.

Desde OREVE ya se apuntaba esta tendencia en su Informe 2024, destacando que el CEE se está convirtiendo en un elemento cada vez más determinante en las operaciones de compraventa y alquiler dentro del mercado inmobiliario español.

La asignatura pendiente: la instalación eléctrica

Aunque la calificación energética evalúa aspectos como el aislamiento, los sistemas de climatización o la incorporación de energías renovables, no tiene en cuenta de forma específica el estado de la instalación eléctrica. Sin embargo, esta es una pieza clave para avanzar en la electrificación del hogar y aprovechar tecnologías como la movilidad eléctrica o los sistemas de autoconsumo.

El Informe OREVE 2025 revela que cerca del 60% de las viviendas rehabilitadas necesitan una actualización de su instalación eléctrica, pero solo el 32,4% de los propietarios considera esta actuación una prioridad. Esta falta de percepción dificulta que el mercado refleje plenamente el valor real de la eficiencia energética.

¿Por qué la eficiencia todavía no se traduce plenamente en precio?

La Unión Europea se ha marcado el objetivo de duplicar el ritmo de renovación energética de los edificios antes de 2030, en un contexto en el que aproximadamente el 75% del parque inmobiliario europeo presenta bajos niveles de eficiencia energética. Sin embargo, la realidad del mercado sigue siendo conservadora: la mayoría de los propietarios opta por reformas de importe reducido, centradas en reparaciones o mejoras estéticas, mientras que solo un 15% realiza actuaciones con un enfoque preventivo o de mejora energética.

Esta situación explica que el impacto del CEE sobre el valor de los inmuebles esté siendo progresivo y no inmediato.

La eficiencia influye primero en la rapidez de venta

Según los arquitectos técnicos consultados por OREVE, la falta de atención a los costes energéticos reales de una vivienda provoca que las diferencias de eficiencia se reflejen antes en la facilidad para vender un inmueble que en su precio final.

El informe estima que renovar la instalación eléctrica de una vivienda de 100 m² supone una inversión de entre 8.000 y 9.000 euros, equivalente a alrededor del 10-11% del coste de una rehabilitación integral. Cuando este gasto aparece de forma imprevista, suele convertirse en un elemento de negociación o incluso en un freno para la operación.

Hacia una valoración más completa de la vivienda

Los informes de OREVE de 2024 y 2025 coinciden en la necesidad de integrar la evaluación de la instalación eléctrica dentro de los procesos de certificación energética y de incluir su actualización entre las actuaciones subvencionables en los programas de rehabilitación.

De avanzar estas propuestas, el CEE dejaría de ser únicamente una fotografía de la envolvente y los sistemas energéticos del inmueble para convertirse en una herramienta más completa, capaz de reflejar la verdadera preparación de la vivienda para la transición energética. Un cambio que podría acelerar el reconocimiento económico de la eficiencia energética en el mercado inmobiliario.

Fuente: OREVE

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