El Observatorio de la Rehabilitación Eléctrica de la Vivienda en España (OREVE) analiza el estado del parque residencial español desde una perspectiva técnica, energética y social.
Tanto en el último informe OREVE 2025 como en el informe OREVE 2024, se ha permitido dimensionar los retos de la transición eléctrica en el hogar: un parque envejecido, una tasa de rehabilitación muy baja y una escasa cultura de mantenimiento preventivo.
En paralelo, el informe 2025 de la Union Internationale de la Propriété Immobilière (UIPI), elaborado a partir de más de 5.500 encuestas en 32 países, ofrece una panorámica europea sobre cómo perciben los propietarios la rehabilitación de sus viviendas.
Contrastar ambos estudios ayuda a comprender por qué Europa y España se mueven a ritmos distintos y qué factores explican la falta de profundidad en las actuaciones.
La UIPI distingue cuatro grandes tipos de propietarios, lo que permite identificar dinámicas muy distintas dentro del mismo parque edificado:
La encuesta revela que los propietarios de viviendas unifamiliares y los owner-occupiers son los que más han rehabilitado o planean hacerlo (69 %), mientras que en los edificios plurifamiliares las actuaciones son más lentas y complejas debido a la toma de decisiones compartida.
El panorama es muy similar al español: según el Informe OREVE 2025, la fragmentación de la propiedad en comunidades de vecinos es uno de los principales cuellos de botella para impulsar la rehabilitación eléctrica y energética.
En el ámbito europeo, la rehabilitación se concibe como una decisión proactiva, planificada y asociada a la mejora del bienestar.
El 78 % de los propietarios europeos considera que mejorar la eficiencia energética de su vivienda es beneficioso, y sus principales motivaciones son mantener el inmueble (62 %), mejorar el confort (54 %) y reducir los gastos energéticos (46 %).
Es un enfoque orientado a la anticipación y el valor patrimonial: se actúa antes de que aparezca el problema.
En cambio, el informe OREVE 2024 describe una actitud reactiva en España.
Las reformas suelen acometerse ante la urgencia y no como parte de un plan preventivo. El miedo al deterioro o a sanciones pesa más que la búsqueda del confort o la eficiencia.
Pese a esa diferencia de enfoque, ambos estudios coinciden en que la mayoría de las rehabilitaciones son superficiales.
En Europa, solo el 13 % de las intervenciones pueden considerarse rehabilitaciones profundas, centradas más allá de la envolvente o el aislamiento térmico.
En España, el Informe OREVE 2025 muestra que la gran mayoría de las reformas se concentran en un objetivo más estético, dejando los objetivos de descarbonización en segundo lugar.
Esta superficialidad tiene múltiples causas compartidas:
El resultado es un círculo vicioso: sin información, sin acompañamiento y sin incentivos adecuados, la rehabilitación se reduce a actuaciones menores que no alcanzan el impacto energético ni económico esperado.
Fuente: OREVE
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